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Las sesiones (2012)


EE.UU. 98 min.
Dir: Ben Lewin.
Rep: John Hawkes, Helen Hunt, William H. Macy, Moon Bloodgood, Annika Marks, W. Earl Brown.
(The Sessions / The Surrogate)

Esta conmovedora película está basada en los  escritos autobiográficos del periodista y poeta Mark O'Brien. Siendo niño contrajo la polio y la mayor parte de su vida la pasó tumbado en una camilla sin movilidad del cuello para abajo y teniendo que pasar la mayor parte del día dentro de un pulmón de acero del que podía salir como máximo durante cuatro horas, llevando consigo un respirador portátil. Aún con todas estas dificultades consiguió graduarse en periodismo.

Mark depende completamente de sus cuidadores que le alimentan, le limpian y le llevan y le traen en su camilla.
Su cuerpo desnudo, que él no se ve, ha estado siempre expuesto a la mirada y a la manipulación de quienes le cuidan, pero nunca ha compartido intimidad erótica con nadie ("Cuando yo estoy desnudo, los demás están vestidos"). Cuando Mark tiene 38 años, él y su joven cuidadora se encariñan. Él siente amor y deseo hacia ella. Pero cuando él le dice que le ama, ella, aún sintendo amor hacia él, le abandona.

Mark le pedirá consejo a su sacerdote puesto que ha decidido que quiere "conocer a una mujer, en el sentido bíblico". El sacerdote, por encima de las reglas morales, empatiza con él, con sus necesidades y anhelos, y le aconseja más como un amigo, animándole a seguir la dirección que marcan sus deseos. Mark, a través de su terapeuta, se pone en contacto con Cheryl, una "suplente erótica". Ella le plantea un proceso que, a través de ejercicios de conciencia corporal y de la interacción erótica entre ambos, lleve a que él sea capaz de realizar la cópula. Este proceso tendrá un máximo de seis sesiones, puesto que el objetivo es que Mark sea capaz de llevar el aprendizaje realizado a su vida.
El objetivo de Mark, en cambio, es poder, aunque sólo sea una vez en su vida, encontrarse eróticamente con una mujer. Él simboliza la materialización de este encuentro en la cópula, si bien ésta muy pronto quedará de lado, haciéndose presente aquello que es verdaderamente importante: el deseo de amar y ser amado, de encontrarse con el otro en la intimidad.
Antes de la primera sesión Mark siente miedo, pavor, tanto al cuerpo femenino desnudo que nunca ha visto, como a no ser capaz, a no cumplir las expectativas. Y sesión a sesión Mark y Cheryl irán explorando un camino inesperado para ambos.

La película muestra como una discapacidad no incapacita para sentir, para desear y ser deseado. Y a través del resto de los personajes vemos que no sólo Mark, sino que todos tenemos nuestras dificultades y nuestras incapacidades para relacionarnos con los demás, para encontrarnos, para cultivar la pareja, para amarnos. 
La película habla también del miedo al abandono y del miedo a la soledad; de las difusas fronteras entre el amor y el cariño; de la dificultad de decir "te quiero"; de la importancia del humor para hacer frente a las dificultades de la vida; de la dialéctica entre el dar y el recibir placer; de la centralidad del cuerpo.

Intocable (2011)



Francia. 109 min.
Dir: Olivier Nakache, Eric Toledano.
Rep: François Cluzet, Omar Sy, Anne Le Ny, Audrey Fleurot, Clotilde Mollet, Joséphine de Meaux.
(Intouchables)

Philippe es un aristócrata que, a causa de un accidente, sufre una tetraplejia y que está harto de que sientan compasión por él. Lo que quiere, lo que necesita, es que le traten con dignidad. No como a un "discapacitado", no como a un "disminuido", sino como a una persona.
Por eso, cuando necesita contratar a un cuidador que le atienda día y noche, elige a Driss, un inmigrante senegalés de un barrio marginal recién salido de la cárcel, que no tiene ni titulación ni experiencia, pero si un gran sentido del humor. Alguien que, en las antípodas de lo "políticamente correcto", dice lo que piensa, se divierte y se ríe hasta de las desgracias. Alguien que, viviendo en una precariedad total, aprovecha al máximo las oportunidades que le regala la vida para disfrutar.
A su lado, Philippe se contagiará de su alegría y sentirá que la vida merece ser vivida. Poco a poco irán forjando una amistad de igual a igual, por encima de la clase social y del color de la piel, compartiendo reflexiones y hasta riéndose el uno del otro, el uno con el otro.
Ante la extrañeza de Driss sobre cómo puede gozar alguien que no siente nada más abajo del cuello, Philippe le explicará que "hay otras formas de placer, que ni siquiera puede imaginar", y le hablará de las maravillosas sensaciones que puede obtener recibiendo caricias en las orejas. Driss, por supuesto, enseguida buscará que alguien le posibilite esos placeres.
Cuando Driss se entera que Philippe mantiene una relación epistolar con una mujer a quien no ha visto nunca, le anima y pone los medios para que, más allá de las cartas, quede con ella y le conozca.

Esta muy divertida comedia habla de las potencialidades que todo ser humano tiene, cada uno con sus capacidades y sus discapacidades; del hecho de que todos tenemos una inmensa capacidad de gozar, de divertirnos, y por supuesto, de sentirnos atraídos, de desear, de enamorarnos, de amar. La película es una invitación a reírse de uno mismo y, por supuesto, a vivir la vida.

Nacional 7 (2000)


Francia. 90 min.
Dir: Jean-Pierre Sinapi.
Rep:  Olivier Gourmet, Nadia Kaci, Lionel Abelanski, Saïd Taghmaoui, Gérald Thomassin.
(Nationale 7)


René, que padece una enfermedad muscular degenerativa, vive en una residencia para personas con diversidad funcional, tanto física como psíquica. Siempre se muestra enfadado y desprecia e insulta tanto al resto de internos como a los cuidadores, haciendo insoportable estar cerca de él. Las paredes de su cuarto están llenas de fotos de mujeres desnudas y pasa el tiempo viendo videos pornográficos.
Cuando llega Julie, una nueva educadora, René conecta con ella porque siente que es la única que dice lo que piensa. Por ello le confiesa que "no puede más, que está harto, que está cachondo todo el día y que hace mucho tiempo que no folla", y le pide ayuda para conseguir estar con una puta.
Julie decide escucharle, pero el resto del equipo profesional del centro, no lo tiene nada claro: a algunos les parece mal, otros no quieren correr ningún riesgo de tipo legal, otros plantean que "luego todos querrán"...
Así que Julie decide actuar por su cuenta para atender la demanda de René y se pone a buscar una prostituta en la Nacional 7 que, además de estar dispuesta a ofrecer sus servicios a un hombre como René, tenga una caravana con una puerta suficientemente amplia para que pase una silla de ruedas.
Cuando lo consiguen René cambia su actitud. Deja de gritar y tratar mal a los demás, se preocupa por los otros y conversa con ellos. Y resulta que quizás lo que él quería, lo que él necesitaba, no era tanto follar, sino que le diesen cariño, no sentirse solo, querer y sentirse querido, tener la posibilidad de encontrarse en el abrazo, en el placer, establecer una relación de intimidad.
Y la historia muestra, a través de las historias del resto de los personajes, que todas las personas buscan lo mismo que René: relaciones íntimas que les hagan sentirse acompañados y queridos, encontrarse, amarse.
Como temían algunos, otros hombres de la residencia van a empezar a plantear, a verbalizar, también sus necesidades, sus deseos, para los que en algunos casos la manera de satisfacerlos será a través de una prostituta. Algo que nos tendría que llevar a pensar sobre la necesidad de profesionales que se dediquen a la asistencia erótica.
Y la película deja abierta una pregunta muy interesante: y los deseos de las mujeres con diversidad funcional, ¿qué?

La película posibilita reflexiones muy interesantes para quienes trabajan con personas con diversidad funcional que tienen dificultades para conseguir satisfacer sus deseos por sí mismas y necesitan de la ayuda y colaboración de otros.

La historia está narrada en tono de comedia porque, como afirma su director, Jean-Pierre Sinapi: "Las cosas dolorosas es mejor tratarlas desde la risa y el humor. Reírse de los discapacitados, de ellos y con ellos, es una manera de respetarlos. No hay nada peor que la mirada compasiva o el miedo a herir sus sentimientos".